Pensar tiene valor

Pensar tiene valor, es así, y además un valor que debe traducirse en una compensación monetaria. Una cosa bien pensada debe valer más que una que no lo está. Y debe ser así tanto en diseño, como en arquitectura, como en la vida diaria.

Pensar sobre algo, buscar la solución más eficaz está infravalorado y sin embargo es absolutamente necesario. Los productos cuentan con oscilaciones de precio enormes, puedes comprar algo muy barato que cumple una función básica o algo más caro, o incluso mucho más caro que cumple su función y además genera valor añadido.

Un ejemplo, una tabla de cortar. Si queremos comprar una tabla de cortar podemos elegir una opción en plástico que perfectamente soportará el trabajo de un cuchillo. ¿Ha cumplido su función? Sí. ¿Es económica? Sí. Mantiene un equilibrio calidad-precio.

Pero también podemos comprar una tabla de cortar cuya superficie inferior es adherente para que no se desplace durante el manipulado, cuyo material es antibacteriano y no se generan hendiduras al cortar. ¿Ha cumplido su función? Sí. ¿Es económica? No, pero mantiene un equilibrio calidad – precio. Detrás de ese producto hay un equipo de trabajo que ha alcanzado casi la perfección respecto a las necesidades que pueden surgir durante el proceso de corte, y esto debe valorarse.

Tendemos a olvidar la importancia del pensamiento, de las horas dedicadas, de las soluciones más completas y esto nos lleva a escoger productos y servicios que terminan dificultando nuestro día a día. Por no pensar tenemos pasos de peatones en esquinas de cruces sin visibilidad, tenemos contenedores de basura que no permiten ver en las incorporaciones, tenemos puertas no oscilantes en lugares en los que hay tráfico de personas que transportan bultos, tenemos vasos que se calientan y te queman cuando vas a tomarte el café…

Pensar lleva tiempo y cuesta dinero, pero ¿vale la pena? Nosotros pensamos que sí, que vale la pena y que además es síntoma de buena salud mental y social. Todo inventor, creador o comprador debe poder aspirar a productos y servicios de máxima eficacia y rendimiento y eso pasa por pensar. ¿No crees?

 

 

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