No me toques las pelotas (descontextualización)

Oyó a sus espaldas una voz de hombre que decía con desgana: “No me toques las pelotas.”

Acababa de aparcar en un rincón sobre una línea amarilla. No le gustaba hacer esas cosas pero iba con prisa y no podía estar dando vueltas o esperando a que otro coche saliese.

Las palabras actuaron como un disparador en su cerebro. Se giró apretando los puños, con los nudillos blancos de la fuerza que ejercía, no era el día apropiado para meterse con él. Escrutó la escena en busca del provocador y encontró a un hombre que hablaba a un niño de unos 4 años con unas pelotas de tenis en la mano.

De repente apareció el contexto real y la frase adquirió otro sentido.

(imagen extraída de www.dondefelix.com)

 

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