¡Menudo personaje!

Ellos están ahí, actuando de forma natural, con su marcada personalidad, inmersos en nuestro día a día y nosotros los hemos aceptado como son, los hemos incorporado a nuestro imaginario colectivo, son los personajes de marca.

Muchas organizaciones, proyectos o eventos han acertado en el desarrollo de personajes que facilitan la comunicación con el público. Uno de los ejemplos más típicos son las mascotas de los Juegos Olímpicos, esos dibujitos que aparecen cada cuatro años y que en ocasiones calan hasta los tuétanos como sucedió con Cobi.

El personaje de Mariscal se convirtió en parte de la identidad de una generación. Todos los niños y jóvenes tenían algún objeto en el que aparecía ese gato-perro y muchos, por no decir todos, lo adoraban.

El 92 fue un gran año para las mascotas, también triunfó Curro, la mascota de la Expo92. Otro trabajo de personalización de un ser que se asemejaba a un pájaro de grandes dimensiones.

Estos personajes, cuyos discursos se alejan de la rigidez de las marcas, no se encuentran con las barreras que se levantan ante mensajes publicitarios. Son recibidos con curiosidad y se asimilan con menor esfuerzo que contenidos informativos.

Sin embargo no todos los personajes funcionan, ¿por qué?. En ocasiones no tienen suficiente personalidad, se parecen demasiado a otros, no conectan con el público objetivo o no son coherentes. Un mismo ilustrador o diseñador puede crear personajes que son un éxito y otros que pasan desapercibidos, no existe una fórmula secreta, sólo se puede seguir la técnica del ensayo y el error.

Pero veamos algunos ejemplos de personajes que sí han triunfado.

Hay algunos que son personas, como es el caso de Mr. Proper ahora llamado Don Limpio. Este calvito de constitución fuerte enamoró a las amas de casa durante más de una década. Pero Mr Proper no era sólo un personaje, era la propia marca.

Rodolfo Langostino, una apuesta de Pescanova por un personaje marino que hablaba con acento argentino y aires de galán.

El muñeco de Michelín, nació inspirado en las formas de los neumáticos traspasó su dimensión de personaje y ha pasado a denominar a esa grasa que se nos acumula en la cintura. Esta mascota ha ido sufriendo modificaciones y restyling según lo han exigido los tiempos.

Chester de Cheetos es uno de los personajes más desenfadados que ha triunfado en España, esas gafas oscuras unidas a unos tenis enormes y una forma de hablar muy peculiar lo llevaron a conectar de forma inmediata con el público joven.

La realidad es que si analizamos cada personaje exitoso y los ponemos en común no comparten demasiados aspectos, ni el tipo de ilustración, ni el discurso que siguen, ni cómo se dirigen al público. Sólo hay algo que encontramos en todos, son ellos mismos, tienen personalidad, de todos ellos se puede decir: ¡menudo personaje está hecho!

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