Los poliedros y sus caras

Dice la RAE, que todo lo sabe, que un poliedro es un “Sólido limitado por superficies planas”. Estas superficies planas traducidas al lenguaje del día a día son caras.

Dándole vueltas a esto del diseño, a cómo un mismo briefing tiene múltiples soluciones posibles y todas ellas válidas apareció la figura del poliedro, un cuerpo que tiene muchas caras y cada una de ella es una realidad capaz de convivir con las demás, pudiendo ser diferente o igual pero siempre reales.

(Imagen extraída de kalipedia.com)

El diseño tiene particularidades, y muchas además. El diseño no es una ciencia exacta, sin embargo para realizar un buen diseño, un diseño funcional es necesario haber adquirido conocimientos técnicos, pero también cuenta con una parte vinculada a la inspiración, un componente artístico.

Cuando un profesional se enfrenta a un nuevo proyecto comienza a transformarse en un investigador. Entra en una etapa de preguntas, qué diferencia a esta empresa, qué bondades tiene este producto, qué posicionamientos están copados por la competencia, qué valores son los realmente reseñables… Estas preguntas arrojan un poco de luz sobre el enfoque con el que abordar la solución gráfica.

La siguiente etapa, la de construcción, creación de bocetos, pruebas y materializaciones requiere hacer uso de todos los recursos de los que se disponen. Tipografías, tipos de composición, gamas cromáticas, ilustraciones, símbolos y un largo etcétera. Cada idea se somete a estudio, se sitúa cada solución en diferentes escenarios para saber si es válida o no, se le exige ser eficaz y eficiente y si no lo es, se descarta.

Y al final de este proceso, con su parte técnica y su parte artística se obtiene un resultado, que queda reducido a una apuesta porque todo este proceso invisible pero real es obviado en la toma de decisiones porque quien no ha diseñado no lo conoce.

Al final de esta cadena productiva si se ha trabajado de forma precisa aparece una solución válida que sólo tendrá valor si el “cliente” quiere concedérselo. Es cierto que esa solución es sólo una cara de las múltiples que tiene un poliedro pero esa cara es absolutamente válida para convertirse en la superficie en la que descanse la figura.

Quizá a veces olvidamos que no todos conocemos los procesos de creación, a veces damos por obvias cosas que para otros no los son, quizá tengamos que hacer más visible el trabajo y no sólo el resultado. Quizá un profesional también es un poliedro, y a veces tiene que ajustar sus caras, mostrar aquellas que no se encuentran visibles y seguir siendo fiel a su estructura aunque siendo capaz de variar su cara base.

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