La versión vs la copia

¿Qué diferencia a una versión de una copia? Esa es una pregunta que se hace a menudo en el mundo de la comunicación, tanto en diseño como en publicidad. La mayoría de los profesionales consideran lícito inspirarse en la obra de un compañero pero no copiarla burdamente. ¿Pero dónde está el límite? ¿en función a qué se establece?

Parece que cuando la obra pertenece a una época pasada y se explica como un homenaje las dudas se disipan, se trata de una versión. Esto lo vemos en muchas películas que recrean escenas famosas de directores encumbrados, quizá porque la inspiración es tan evidente que no se puede negar los autores de las versiones señalan de forma apresurada la fuente de la que han bebido.
Brian de Palma en su película Los Intocables graba una escena en unas escaleras y señala que es un homenaje a la famosa escena de El Acorazado Potemkin.
Escena de Los Intocables

Escena de El Acorazado Potemkin

En esta ocasión todos aceptamos que se trata de una versión o un homenaje por varios factores, el primero es la intencionalidad señalada por el director, el segundo está conformado por las diferencias sustanciales entre una escena y otra y el último es que la fama alcanzada por la escena de Las Escaleras de Odessa no permitiría una copia callada. En este caso, no hay duda alguna.
Otro caso evidente de reinterpretación de una obra son Las Meninas de Pablo Picasso. El pintor Malagueño hace un profundo estudio de la obra de Diego Velázquez y la somete a un cambio radical a través de su particular estilo. La diferencia en la aplicación de la técnica, una solución visual diametralmente opuesta y una disección por partes de la obra que tiene como resultado más de 40 cuadros alejan de nuestra mente la idea de que se trate de una copia. En esta ocasión Picasso ha incluído tanto de sí mismo en el proceso creativo que pensar que es una copia es un pensamiento pobre al respecto.
Cuadro original de Las Meninas de Diego Velázquez
Versiones de Las Meninas de Pablo Picasso
La sospecha sobre que una obra es en realidad una copia a veces comienza con la ocultación de la existencia de la obra “original”. La creatividad pese a ser ilimitada cuenta con coincidencias, si unimos a un amplio grupo de personas y les proponemos un mismo ejercicio creativo es muy probable que varios resultados sean muy similares entre sí. Esto no significa que los miembros del grupo se hayan copiado, de hecho puede que hayan coincidido en su solución propuesta sin haber cruzado palabra alguna, es normal y de hecho es frecuente dado que nuestra forma se basa en un aprendizaje social y en puntos del imaginario colectivo. Sin embargo cuando aparece un pensamiento complejo, realmente complejo, las posibilidades de coincidir disminuyen.
Un caso que se ha rodeado de un halo de copia es la película Los Juegos del Hambre, este film estrenado en 2012, alcanzó un gran éxito tanto de taquilla como de crítica. El planteamiento de sociedad que propone la película resulta atractivo para diferentes perfiles de espectador. La historia del sometimiento y una lucha a muerte obligatoria como parte de un espectáculo resultaba novedosa, sin embargo, pronto aparecieron opiniones que señalaban que Los Juegos del Hambre tenía serias similitudes con otra película, una de origen japonés grabada en 2000 y titulada Battle Royale, al igual que el libro en el que se basa. Si partimos de la idea de que ambas películas se han inspirado en libros y que primero se publicaron tanto el libro como la película japonesa, la sospecha empieza a tomar cuerpo. Coincide el perfil de los personajes, coincide la dinámica del juego, el número de participantes que son relevantes para la historia es aproximadamente el mismo y el planteamiento de una sociedad opresora y cruel está presente en ambos casos. Todos estos aspectos sumados al hecho de que la escritora y directora de Los Juegos del Hambre nunca haya hecho mención de una inspiración en otras novelas nos aproxima a ese concepto de plagio o copia que se maneja en el mundo de la comunicación.
Trailer de Battle Royale

En este caso, estas dos películas contienen aspectos diferentes pero o las diferencias no son suficientes o la falta de claridad en el orgien de la inspiración nos llevan a decantarnos porque se trata de una copia.
Quizá al final una versión y una copia sean percibidas radicalmente diferentes por dos motivos, porque en una versión hay un punto de humildad o al menos de admiración por la obra primigenia y en segundo lugar porque el ser humano tiene ese apego a lo que considera suyo, ese sentido de la posesión y la autoría que nos lleva a sentirnos ofendidos cuando alguien hace uso de algo nuestro sin que recibamos por ello beneficio o reconocimiento alguno.
Versión vs copia, ¿encuentras más diferencias?
Agradecimiento especial en este post a Greta White, autora del blog http://gretivoria.tumblr.com/, página personal http://gretawhite.com/
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