La importancia está en los números

El ser humano en su afán de encontrar lo verdadero creó los números como una de las expresiones más “perfectas” o “precisas” del mundo. Los números por sí mismos no pueden mentir, no pueden ofrecer una visión parcial o limitada, son uno de los elementos más sinceros que existen. Y esta característica hace que tengan una gran capacidad para sacarnos los colores. Cuando somos pequeños y nos examinamos obtenemos notas que reflejan nuestro conocimiento sobre un contenido, un 4 es un suspenso y un 9 roza la excelencia, y no hay dudas al respecto. Sin embargo, crecemos y dejamos de examinarnos, los números pasan a otro plano, quedan relegados a nuestras cuentas bancarias, nuestros móviles, nuestras direcciones y aniversarios.

Pero los números siguen ahí, su capacidad para medirnos sigue intacta y sucede que si nos ponemos delante de ellos nos devuelven un reflejo fiel de lo que somos o de lo que no somos. Esto sucede con las cifras sobre prejuicios y enfermedades de salud mental, cuando conocemos los porcentajes y cifras de cómo actuamos y cuáles son las situaciones reales nos sonrojamos inevitablemente porque estamos suspendidos.

Los estudios realizados sobre lo que creemos y cómo actuamos frente a enfermedades mentales nos dejan en mal lugar. El 40% de la población española cree que las personas con enfermedad mental son potencialmente peligrosas, sin embargo el 98% de los que sufren una enfermedad mental nunca se ven envueltos en episodios violentos. Esta última cifra es especialmente significativa si tenemos en cuenta que se el porcentaje de episodios violentos es superior en personas sin enfermedad mental.

Otra cifra que nos lleva al sonrojo es ese 87% de la población española que cree que las personas con enfermedad mental no están capacitadas para trabajar. Los psiquiatras y especialistas consideran que una enfermedad mental no supone la incapacidad para trabajar, así que es un prejuicio más que se suma a la lista.

Afes, la Asociación Canaria de Familiares y Personas con Enfermedad Mental, ha optado por hacer visibles estos datos y llevarnos a la reflexión. Cuando nos enfrentamos a estos datos y además tenemos una representación gráfica que lo acompaña nos damos cuenta de que en cuestiones relacionadas con las personas con enfermedad mental estamos suspendidos. Nos encontramos muy lejos de un cinco raspado, pero lo mejor que tiene estar suspendido es que esa situación sólo se puede mejorar. ¿Ponemos cura a nuestros prejuicios?

 

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