La evolución de la Semana Santa

La Semana Santa y lo que piensas sobre ella va cambiando a medida que creces. Cuando eres pequeño no sabes muy bien cuando cae, ni por qué se celebra, sólo sabes que después de Carnavales llega una semana de vacaciones en la que casi seguro podrás ir a la playa, en la que comes torrijas y hay muchas procesiones por la calle. Aquellos que tuvimos abuelas creyentes igual nos dieron un poco más de información y nos hablaron de qué significaba cada sucesión de santos por las calles y nos enseñaban que los viernes previos no se podía comer carne, pero en realidad a nosotros todo esto nos daba igual, lo que de verdad importaba es que no ibas al cole.

Cuando creces un poco y llegas a la etapa universitaria empiezas a ver esta semana como el momento perfecto para las escapadas, desde irte a un hotel en una zona de sol asegurado hasta darte un viaje express con mochila a cualquier rincón de Europa. La Semana Santa se convierte en una celebración entre amigos, la excusa perfecta para reunirse y disfrutar de la despreocupación de la lejanía de los exámenes.

Pero cuando empiezas a trabajar, sobre todo si trabajas en algo que requiere concentración y pensar mucho la Semana Santa te asalta. Tú estás ahí, en medio de varios proyectos, contando días y sacando tiempo para que todo cuadre y de repente alguien dice entonces eso lo vemos el lunes. ¿cómo que el lunes? ¿por qué el lunes? Pues porque es Semana Santa y tú sin enterarte, sin haber hecho planes, sin haberte comprado un bañador y sin saber qué día vives. Al principio te quedas a cuadros porque te ha cogido por sorpresa pero luego piensas, voy a dormir más de 6 horas fantástico.

¿Qué opinaremos cuando estemos jubilados?

Imagen extraída de: http://www.webtenerife.com/

 

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