El amor a una camiseta

Sumergidos en plena temporada de competiciones, fútbol, baloncesto, balonmano y un largo etcétera, nos hemos planteado cuánto es capaz de sufrir un aficionado y seguir queriendo a su equipo. Entrar en una competición deportiva supone asumir el riesgo de vencer o perder, de alcanzar éxitos clamorosos y fracasos rotundos pero más allá de ese sufrimiento inevitable por el desenlace de cada competición hay algunos dolores que se pueden evitar. Hablamos de las equipaciones, esas camisetas que representan al club de nuestros amores y que en ocasiones son difíciles de amar, a veces son difíciles incluso de mirar.

No sabemos si elegir equipaciones que parecen provocar epilepsia o se asemejan a los disfraces que se ven por la Calle Castillo en Carnavales son una técnica de distracción para el contrario, pero todo deportista y aficionado tiene derecho a sentirse cómodo y orgulloso de vestir los colores de un equipo o una federación y en ocasiones se esto se vuelve difícil.

Caso de estudio 1. Equipación de España durante los Juegos Olímpicos de Londres. Quizás la estrategia es que se sintiesen auténticos Power Rangers.

Fuente: www.juegoslondres2012.com

Caso de estudio 2. Segunda equipación del Recreativo de Huelva. Este año querían dar el puntazo.

Fuente: www.marca.com

Caso de estudio 3. Uniforme de Australia para la ceremonia de apertura de los JJOO de Barcelona 92. ¿Homenaje a Cocodrilo Dundee?

Fuente: www.lainformacion.com

Caso de estudio 4. Selección Lituana de Baloncesto 1992, Barcelona fue un escaparate de equipaciones singulares. La foto habla por si sola, curioso el detalle de las riñoneras.

Fuente: www.basket4us.com

¿Recuerdas alguna más?

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