Di-ca y los Rabiches y Turqués

Desde que nos entregaron el anuario vimos claro lo que sucedía, la gala de los Premios Di-Ca estaba repleta de Rabiches y Turqués, en sentido metafórico, claro. La portada del bianuario no dejaba lugar a dudas.

El diseño en Canarias tiene especímenes endémicos que hay que preservar por su valor y su importancia en el buen desarrollo del medioambiente del archipiélago canario.

La paloma de la portada nos sugería muchas cosas, por un lado que el diseño en las islas está volando alto, muy alto. Por otra parte que los diseñadores adultos y conocedores se han convertido en las palomas Rabiche y Turqué de la Laurisilva, son ejemplares valiosos, son representantes del desarrollo cultural de Canarias y que aniden en estas lindes es lo mejor que puede pasar. Y por último que los “pichones” que están saliendo del huevo saben competir, están buscando la excelencia, y como decía Aníbal el futuro no es negro, sino que ellos eligen el Pantone.

La gala presentada por Nuria Balsas y Darío López recogió una gran selección de trabajos, se convirtió en una excusa estupenda para que las ciberamistades se volviesen analógicas, y por un rato, dejamos los ordenadores y las tablets (incluidas las de Icod) para centrarnos en conocer el entorno y arrullar sobre temas de la profesión.

Al final muy buenas sensaciones, una sonrisa muy amplia en los finalistas, y una sonrisa enorme para el ganador absoluto de la noche, Alejandro González de La Fragua un maestro del concepto gráfico que subió las escaleras en numerosas ocasiones para recoger sus merecidas distinciones.

Fue poco el tiempo que pudimos compartir con profesionales como Claudia Bethencourt, Sergio Sánchez (al que le debemos una al evitarnos la congelación en modo Walt Disney), Waldemar, Silvia Ponce, Alberto Ochoa, Marcos Martín, Alejandro González, Marian Martín y todos los que dedicaron su tiempo y su cariño a homenajear al sector del diseño.

Esperamos que haya un próxima con menos prisas y las mismas sonrisas.

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