Con música mejor acompañados

Aunque los puristas dicen que la Banda Sonora de una película o una producción audiovisual es la totalidad de sonidos que recoge el documento, es decir, diálogos, música, ruidos, efectos especiales… nosotros hoy hablaremos sólo de la música como acompañamiento.

Cuando generamos en nuestra mente una situación podemos ponerle fácilmente una música que la acompañe (quizás esto no pasaba hasta la llegada de la radio, o del cine sonoro, pero en la actualidad es así). Si vivimos algo que nos parece una gesta épica lo acompañaremos de la música de Carros de Fuego o de El Gladiador o algo similar. Si estamos viviendo una ruptura amorosa probablemente escogeremos canciones en tonos graves, escogeremos melodías tristes, aunque si la ruptura se convierte en una guerra igual pondremos de fondo algún track de Ernio Morricone.

Cuando pensamos hacer algo agazapados, que requiere concentración, habilidad o silencio surge siempre la famosa melodía de Misión Imposible y automáticamente nos convertimos en una especie de espías.

La música en sí misma condiciona un mensaje. Una cita romántica, con velas y rosas irá acompañada de música jazz o música suave, incluiríamos canciones de Raimmstein sólo si estamos muy seguros de los gustos de nuestro acompañante porque difícilmente podremos susurrarle a alguien si de fondo suena algo así

La elección de una canción u otra va a modificar claramente el contexto y el tono de una conversación (entendiendo conversación no sólo por la palabra sino también por otras formas de comunicación). Es por ello que en la publicidad y en el cine se cuida tanto la elección sonora. Un spot puede pasar de ser una pieza excelente a mediocre sólo por la música escogida.

Incluso se puede jugar con la música para crear nuevos significados. Hace ya unos años aparecía en televisión un anuncio de un vídeojuego de guerra, en el que las imágenes de alto contenido violento estaban acompañadas de una música exquisita y con una alta carga emocional.

La violencia ha quedado despojada de la agresividad y se ha convertido en algo estético. Se eliminaron los ruidos y se optó por convertir el spot en algo similar a un poema audiovisual.

Se ha jugado también combinando situaciones cómicas con músicas tristes y viceversa, creando así una incoherencia que capta inmediatamente la atención del espectador. Un recurso sencillo pero de uso no excesivamente extendido.

En definitiva, la música es también una forma de comunicación con contenido y carácter y para cada situación podemos encontrar una composición que la acompañe y la complemente.

Hoy como hace un calor que llega al extremo les dejamos con este tema de Lovin Spoonfull sobre el calor y el verano. Avisamos de que también está la versión de Joe Cocker para los más actuales.

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