Adiós al ¡ciao pescao!

Unos post atrás hablábamos de expresiones que tiene su origen en datos históricos  o en anécdotas y que perduran a lo largo del tiempo, sin embargo hoy nos hemos parado a pensar en lo contrario. En esas expresiones fugaces que se ponen de moda una temporada y luego caen en el olvido y son unas completas desconocidas para las nuevas generaciones.

Esos años 80/90 de hombreras y estampados difíciles de ver nos trajeron muchas de esas modas y coletillas que hoy se encuentran en desuso. Uno de los reyes de esos palabros o frases fue Chiquito de la Calzada, ese andaluz consiguió que en nuestro vocabulario diario se integrasen términos como “fistro“, frases como “no puedor” o expresiones como “jarl”. España de punta a punta vivía conversaciones salpicadas de “gromenawers”, pero esa moda pasó y difícilmente escuchamos hoy un “fistro” o un “condemor”, quizá nos aburrimos de esos gags.
                                (imagen extraída de paginaaleatoria.blogspot.com)
También sucedió que unas navidades surgió la figura de Edu aquel niño del anuncio de telefonía que saludaba diciendo: – Hola soy Edu, ¡Feliz Navidad! y esas navidades cada vez que alguien descolgaba el teléfono aumentaban las posibilidades de adivinar cuál iban a ser las primeras palabras al otro lado del aparato. En realidad la frase no era especialmente graciosa pero caló hondo en el público y se convirtió en una constante.
Mirando hacia tiempo más lejanos en los años de infancia se oía en los patios de colegio una expresión de la que desconocemos su origen, era una versión naif y simplona de un clásico como es el vete a… (elija usted el destino favorito), se trataba de “arranca colchón”. En edades inferiores a los 10 años tuvo un gran éxito pero luego se abandonó quizá en beneficio de las fórmulas tradicionales un tanto más obscenas.
No hace tanto, quizá menos de cuatro años también se hizo popular una expresión nacida de una campaña publicitaria de la televisión de pago comúnmente conocida como el plus, era aquello de: Pues va a ser que no. Esa frase nos invadió y se utilizó durante varios meses pero al final también la dejamos de lado. ¿Se quedó para siempre? Pues va a ser que no.
De las series televisivas también han surgido expresiones que han tenido su época dorada, con Aquí no hay quien viva apareció el “Un poquito de por favor” o del Chavo del Ocho surgió el “Cállate que me desesperas”.
Todas estas palabras, expresiones o frases tuvieron un gran éxito, se convirtieron en algo que no podíamos esquivar cada día aparecían en nuestro entorno, no faltaban en ninguna reunión social pero de repente se borraron, cayeron en el olvido y nadie parecía dispuesto a recuperarlas. Entonces la gran pregunta que nos surge es ¿Por qué? ¿por qué dejaron de gustarnos? ¿Nos saturaron, llegamos a aborrecerlas?
Se acepta teorías al respecto (conspiratorias incluidas), ¿tienes alguna?
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